LA CAPILLA SIXTINA
LOS PROFETAS
Introducción
La
palabra PROFETA proviene tanto del griego como
del idioma hebreo, cuyo significado etimológico es considerado como
“interprete de lo divino”, cuyo sentido
es el de comprender y caracterizar hechos presentes, pero también anunciar
aquellos futuros. Cabe, por eso, la interpretación de seres “videntes”,
nombre similar al que se utiliza para definir a las Sibilas.
Sin embargo hay una profunda diferencia entre ambos, debido a que las Sibilas
han sido profundamente paganas, mientras los
Profetas fueron siempre considerados personajes divinos,
o sea aquellos que interpretaban la palabra de Dios en el presente, además
de predecir el futuro según las intenciones de Jehová.
Resumiendo, los Profetas fueron hombres de Dios,
con la función de difundir sus mensajes a los fieles. Su presencia
física mantuvo siempre una vida austera, en la humildad y la pobreza,
viviendo solos y, en general, célibes. El profeta auténtico
predicaba a todos, incluyendo a los Sacerdotes,
a los jefes políticos a pesar de su importancia social, y a los comerciantes
a pesar de sus riquezas. De esta manera se diferenciaron de los llamados “falsos
Profetas” (hubo muchísimos de ellos), ya que éstos
jamás expresaban conceptos que pudieran, de algunas manera, influir
negativamente en los intereses de los poderosos. Por este motivo, los verdaderos
Profetas fueron perseguidos mientra que, a los falsos, se les concedían
honores y también riquezas.
Los profetas nombrados en el Antiguo Testamento se dividen en dos grupos:
Por convención, se llaman Profetas mayores
aquellos que redactaron amplios escritos divinos y también las historias
vividas en esos tiempos, además de las profecías. Estos son
Isaías, Jeremías,
Ezequiel y Daniel.
En cambio, los Profetas
menores son los que no se han expresado con abundante escrituras sin
perder, sin embargo, su figura divina por esta circunstancia.
NOTA:
Todo lo que fue escrito por los Profetas no debería
ser interpretado literalmente, ya que las distintas traducciones y transcripciones,
hechas durante 25 siglos, sumadas a las disímiles
interpretaciones formuladas a lo largo de ese trayecto,
podrían haber alterado partes de los contenidos, tanto en expresiones
poéticas cuanto en los importantes temas históricos y en las
predicciones, así como nombres y fechas.
Sin embargo nunca se han alterado las intenciones
con las cuales se han redactado los escritos originales, todo dedicados a
la grandeza y al poder de Dios.
LOS PROFETAS QUE MIGUEL ÁNGEL PINTÓ EN
LA CAPILLA SIXTINA
1) El Profeta Ezequiel
Ezequiel
es considerado un Profeta mayor por la cantidad de escritos que figuran en
el antiguo Testamento, realizados entre los años 590
y 570 a.c. Todo está en su libro principal, compuesto por un
prólogo y tres temas básicos. Cabe destacar que Ezequiel fue
llevado prisionero a Babilonia cuando
era todavía muy joven, junto
a mucha gente del pueblo hebraico, incluyendo al Rey Joaquín de Judá
(también llamado Jeconías), en el 595
a. C. debido a la invasión de Nabucodonosor II. Prisionero en
la localidad de Telabib, a los 30 años, Ezequiel sintió un intenso
acercamiento a Jehová y, en el año 590,
comenzaron sus pensamientos y predicciones que volcó por escrito, comenzando
así su libro. En la primera parte del mismo previno la destrucción
de Jerusalén y su Templo (hecho acontecido mas de una vez, pero definitivamente
en el año 79 por Tito, futuro Emperador romano).
No obstante las calamidades del destierro, todos los cautivos nutrían
falsas esperanzas respecto a su liberación, creyendo que pronto, por
intervención de Jehová, volverían a su tierra natal,
donde estaba la Ciudad Santa; ellos pensaban que su prisión era un
castigo que su Dios les había impuesto por sus eternas diferencias.
Las aspiraciones de los Hebreos fue captada también por el músico
italiano Giuseppe Verdi con el coro del “Nabucco” incluido en
la ópera cuyo título original fue “Nabucodonosor”
(el Monarca de Babilonia que los aprisionó).
En la segunda parte de su libro, Ezequiel predijo que después de la
destrucción de Jerusalén, el pueblo Hebreo sería resistido
por todas las naciones del mundo. Esto también resultó verdadero
a partir de cuando los romanos echaron a los hebreos de Jerusalén y
de sus tierra después de su segunda revolución contra la dominación
de Roma, cerca del año 150. El pueblo hebreo tuvo varias corrientes
migratorias, como los Sefaradíes (principalmente hacia España),
los Eskenazis (hacia Europa oriental) y los Sabras (hacia otros sitios de
Palestina y de Egipto).
En la tercera parte de su libro, Ezequiel habla de la futura restauración
de Israel, que también se realizó en la época actual.
Ezequiel tuvo también la misión de combatir la idolatría,
la corrupción y las malas costumbres.
2)
El Profeta Jeremías
Se
estima que el Profeta Jeremías (también
considerado como Mayor) nació en las afuera de Jerusalén aproximadamente
en el año 650 a.c., mudándose a esa ciudad con la familia antes
de cumplir los 20 años de edad y muriendo allí a los 70 años.
Hijo de un Sacerdote del Templo, desde muy joven se dedicó a predicar
la religión de Jehová. En su larga vida, pudo ver como tres
Reyes ocuparon el trono de Judá. El primero de ellos fue Joisías
y, a su muerte, comenzó el reinado de Joaquín -(hijo del primero
que asumió a solo 18 años). A poco de reinar, el Reino de Judá
fue conquistado por Nabucodonosor II, Rey de Babilonia, el cual se llevó
a gran parte del pueblo prisionero a su país, incluyendo el Rey Joaquín
(año 595 a.c.) y
a otro joven que luego llegó a ser el profeta Ezequiel. Por un arreglo
de Nabucodonosor II con los israelitas no deportados, quedó como Rey
de Judá un tercer monarca que reinó durante la vida de Jeremías,
de nombre Sedecías. (#1).
Ezequiel logró no ser deportado y comenzaron sus lamento sobre la suerte
de su pueblo, diciendo que la suerte sufrida fue un castigo de Jehová
y que él, interpretando la voluntad de Dios, anunciaba que en el futuro
toda Israel sería reconstituida como antes, como en el tiempo del Rey
David.
Cabe destacar que, siendo aún joven, Jeremías escribió
34 capítulos en idioma hebreo, con la aprobación del primer
Rey Joisías, redactando la famosa obra “Deuteronomio”,
que narra la historia de los Hebreos en el curso de su camino por el desierto
del Sinai, luego de la liberación de Egipto por obra de Moisés.
REFERENCIA:
(# 1) Nabucodonosor
II realizó dos invasiones en el Reino de Judá: le primera en
el año 595 a.c., donde dejó a Sedecías como nuevo Rey
para los habitantes que quedaron luego de la primera deportación. Luego,
en el año 585 a.c., realizó la segunda ocupación, concluida
la cual se llevó prisioneros a todos los hebreos que habían
quedado. La idea era que la prisión duraría 70 años.
Nabucodonosor II falleció
en el año 562 a.c.
3) El Profeta Isaías
A
Isaías se lo considera como otro de los profetas mayores (por lo extenso
de su libro). Se estima que haya vivido en el curso del siglo VIII a.c., y
nacido en Jerusalén. Una fuente afirma que tenía vinculaciones
familiares con Ocozías (sexto Rey de Judá según los libros
bíblicos de Samuel). En la primera parte de su libro, escribe brevemente
de si mismo: estuvo casado y tuvo dos hijos. Profetizó, además,
la crisis del Reino de Judá culpando al Imperio Asirio, ya que el mismo
estaba extendiendo su importancia con repetidas invasiones territoriales.
Isaías fue un prolífico escritor y también un buen poeta:
sus relatos fueron brillantes y precisos, evitando así interpretaciones
incorrectas, como ocurrió a menudo con otros escritos de la época.
La parte final de su libro está escrito en tercera personas, cosa que
hace suponer que fue redactada por sus seguidores, luego de su muerte.
Isaías nunca estuvo de acuerdo con las alianzas que los reyes de Judá querían hacer con las naciones poderosas que los rodeaban, por desconfianza y temor a ellas. En todo momento exhortó a confiar en Yahveh, como sumo protector del Estado. En particular, se opuso al protectorado de Asiria, que el rey Acaz (sucesor de Jotán y doceavo Rey de Judá) propiciaba para enfrentarse a los reyes de Damasco. El rey Ezequías (sucesor de Acaz) quiso hacer frente a la supremacía asiria aliándose con Egipto. A este propósito, también se opuso Isaías, pero cuando las tropas de Senaquerib (Rey de Asiria, 650 a.c.) sitiaron Jerusalén, sin que Egipto los ayudase, Isaías apoyó la resistencia y anunció que, con la ayuda de Yahveh, salvaría la Ciudad Santa. Se cree, sin embargo, que se pagó un tributo al Rey asirio para dejar libre a Jerusalén, antes de que las tropas invasoras conquistaran Egipto.
La segunda parte del Libro de Isaías es muy diferente de la primera, (ver los capítulos 44 a 55). En estos capítulos describe la visión de una Jerusalén asolada con su pueblo aprisionado y cautivo en Babilonia. También preanunció que la actuación del Rey de Babilonia llevaría luego a la liberación de los cautivos (Se cumplió en la época del Profeta Daniel). Sucesivamente Isaías tocó otros temas con claridad y visión sorprendente, declarando (por ejemplo), que la tierra era redonda, conocimiento muy raro en ese tiempo. Tal vez se haya referido a lo anunciado por el filósofo griego Anaximandro (610 a. C./545 a.c), cuyas nociones fueron compartidas en el Siglo VI a.c. por algunos sabios egipcios y babilonios. Como dato de interés, cabe destacar que fueron encontrados, en lor rollos del Mar Muerto, evidencias del libro de Isaías.
4) El Profeta Daniel
Daniel
es considerado el último de los cuatro grandes Profetas del Antiguo
Testamento. Por lo que escribe en su libro, Daniel, de noble familia Judea,
era todavía adolescente ciando fue deportado a Babilonia como consecuencia
de la invasión de Nabucodonosor II (Rey de los Caldeos) el cual, luego
de derrotar duramente a Egipto (en Carchemis), invadió Palestina y
venció al Rey Joaquín de Judea (llamado también Jeconías):
Éste fue el último Rey de ese País antes de las deportaciones
masivas de su pueblo (la primera en el 597 a.c y la definitiva en el año
586 a.c.. Jerusalén fue destruida, como también su templo. Este
hecho está reflejado en la Biblia.
Los prisioneros fueron alojados cerca del Río Kebar (cerca de Babilonia),
pero el Rey Nabucodonosor, como gobernante inteligente, supo aprovechar los
esclavos hebreos de la mejor manera, utilizando las actitudes naturales de
los mejores de ellos. Fue de esa manera que Hananías, Azarías,
Misael y Daniel
fueron aceptados en la corte real donde Daniel, por su inteligencia y buena
disposición, conquistó la confianza de Nabucodonosor. El Rey,
luego de cambiar su nombre (lo llamó Beltsasar), lo nombró funcionario
de la corte e intérprete de sus sueños. Los otros prisioneros
elegidos tuvieron también distintos cargos en la corte.
Más tarde (en el año 539 a.c.) Babilonia fue invadida por los
Medios (un pueblo situado a occidente de Iran, al sur del Mar Caspio) pero
al poco tiempo Persia, con el Rey Dario, conquistó toda Babilonia.
Sin embargo, y a pesar de los cambios políticos realizados, la reputación
de Daniel permaneció intacta y sus consejos fueron muy apreciados por
los nuevos amos, tanto que el Rey Darío le concedió un alto
cargo en su corte. Esta situación dio lugar a envidias de otros funcionarios,
los cuales, mediante falsas imputaciones, lograron que fuera enjuiciado y
condenado a perecer en el foso de los leones. Sin embargo, debido a la firme
integridad y fe de Daniel, Dios envió a su ángel para librarle
de los leones. Luego Darío ajustició a los conspiradores haciendo
que fuesen devorados por los mismos leones.
Daniel, como Profeta en Babilonia, fue el que predijo la liberación
de todos los Hebreos prisioneros, y vivió hasta ver el regreso de los
mismos con Zorobabel (en el año 537 a.
E.C.).
5) El Profeta Joel
Joel
es considerado un profeta menor por el hecho de que sus escritos fueron escasos.
De acuerdo a su único y breve libro se sabe que su padre fue Petuel,
pero sin especificar donde y cuando nació. Dice también que
Jehová es el único Dios y que se necesitó su sostén
para soportar una muy larga sequía y una terrible invasión de
langostas que arrasó su tierra, dejando una gran hambruna a todo el
pueblo. Sin embargo, a pesar del apoyo espiritual, que nunca faltó,
dijo que fue el mismo Jehová a enviar estas desgracias para castigar
a los grandes pecados cometidos por el pueblo.
Sus profecías abarcan tanto su época como la del futuro y describen
siempre las grandes calamidades que deberían soportar los hebreos,
como las opresiones por parte de otros pueblos hasta la llegada del día
de Jehová, en el cual se cumpliría la restauración y
la bendición de su pueblo. Joel habla repetidamente del día
de Jehová, tanto de identificarse a si mismo como el profeta de ese
día.
En el final de su libro, habla del juicio de los pueblos, hecho que sucedería
en el valle de Josafat, luego de que sea vencido el pecado universal.
Se estima que este libro fue escrito cerca del año 400 a.c..
6) El Profeta Zacarías
Zacarías,
hijo de Berekías, es otro de los Profetas menores, siempre por lo escaso
de sus escritos. En efecto se le adjudica un solo libro, dividido en 14 capítulos
y muchos versículos. Zacarías pertenece al grupo de Profetas
cuya actividad se inició luego de que los hebreos retornaran a Judea
al finalizar el periodo de esclavitud; sin embargo se cree que nació
en algún lugar de Babilonia cuando su pueblo todavía estaba
prisionero. Desde joven, Zacarías comenzó a escribir incitando
a Zorobabel (nieto del Rey Joaquín y a cargo de los regresados de la
esclavitud como “Príncipe de Judá), para que reconstruyeran
el Templo de Jehová, tal como lo estaba solicitando el Sumo Sacerdote
Jesúa y en abierto desafío a la prohibición de los persas
para que lo hicieran. Esto, según los escritos de Zacarías,
era una orden del mismo Jehová. Entre sus profecías, es notable
la referencia a la aparición del “mesías” (Jesús)
y hasta al pago realizados por los sacerdotes (a Judas) para que lo traicionara
(el hecho es también mencionado en el evangelio de San Mateo).
Zacarías es el único Profeta de los hebreos liberados de la
esclavitud, que se ocupó de la historia de Jerusalén, prediciendo
el futuro rechazo del “Mesías” por parte de las otras naciones,
como también del propio pueblo, y del posterior arrepentimiento de
todos con el consecuente reconocimiento del Mesías, quien aparecerá
luego para establecer su reinado de paz. El profeta dice también que
Jehová preservará a los suyos de todo peligro que provenga del
poder del mundo hasta introducirlos en su reinado terrenal.
Se desconoce la fecha en la cual Zacarías escribió su libro,
aunque los expertos la estiman aproximadamente en los años cercanos
al 480 a.C.
De acuerdo a escritos posteriores (de San Mateo), y también en alusiones
que figuran en el Nuevo testamento, rarece que Zacarías fue asesinado
por un sicario.
7) El Profeta Jonás
Jonás
es el último Profeta menor que figura en los frescos de Miguel Ángel
en la Capilla Sixtina. Hijo de Amitay, nació en un pueblo de Galilea
cercano al futuro Nazaret, en una fecha cercana al año 700 a.c.. Su
libro no contiene los mensajes que los otros Profetas dirigían al pueblo
hebreo; en cambio dice en el mismo que, por orden de Jehová, se trasladó
a la ciudad de Nínive para cumplir con la misión de predicar
y convertir a ese pueblo pagano.
Nínive era una ciudad Asiria, cercana a la actual Mosul en Iraq. Jonás,
en su Libro, la describe como una ciudad muy importante ubicada en la orilla
oriental del Tigris. Sus alrededores abarcaban una zona que se extendía
unos 50 kilómetros de largo y 20 de ancho. Actualmente todo ese territorio
es una inmensa ruina.
La misión que inició Jonás en la Nínive pagana
tuvo muchos inconvenientes. Al principio, él no quería predicar
todo lo que le había indicado Jehová y quiso alejarse en un
barco que se dirigía a Tarsis (en España). Jehová entonces
lo castigó con una espantosa tormenta que amenazó con hundir
el barco, a menos que el Profeta se arrojara al mar, única manera para
calmar la ira de Dios.
Eso hizo Jonás y la tormenta cesó, pero una enorme ballena tragó
al Profeta, quedando éste tres días en la boca del pez. Intervino
Jehová y Jonás pudo salvarse y volver a Nínive.
Allí pidió perdón a Jehová e inició su
predicamento a a esa gente pagana. Profetizó para esa ellos la destrucción
de la Ciudad si no interrumpían sus vidas disolutas en un corto plazo
(40 días). Los habitantes le creyeron y se arrepintieron, ayunando
junto a sus animales. De ese modo Nínive se salvó de las terribles
consecuencias (la destrucción) que el castigo de Jehová había
predestinado para ellos.
Jonás dijo entonces que este hecho manifestaba la misericordia divina,
que perdonaba por haber habido arrepentimiento.
Algunos de los que interpretan los hechos bíblicos, han afirmado que
Jonás representa el Jesús que quedó tres días
en el sepulcro (por los tres días en la boca de la ballena).
Adolfo Ruspini