GIUSEPPE VERDI

su vida

Cualquier hombre de gran talento difícilmente podría conseguir, por si solo, reconocimientos, fama y riqueza, a menos que intervengan otros factores que favorezcan su proyección hacia el éxito, tales como las oportunidades, las circunstancias, la popularidad, la perseverancia y la capacidad para superar momentos difíciles.
Esta premisa, aunque no pueda considerarse general, se cumple perfectamente en el caso del célebre compositor
Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, nacido el 10 de Octubre de 1813 en Roncole, una fracción de la ciudad de Busseto, sita en el Ducado de Parma. Su padre, Carlo Verdi, atendía un despacho de vino y licores y su madre, Luigina Uttini, era una simple hilandera.

Los padres de Giuseppe, pobres y humildes, no hubieran podido lograr que su hijo llegara a ser uno de los hombres más célebres y seguramente el más amado de Italia y admirado en todo el mundo. Su éxito se debió a todos y a cada uno de los factores expresados en la premisa. Joven de excepcional talento, Verdi fue ayudado por quíenes creyeron en él, tuvo oportunidades que supo aprovechar, fue favorecido por importantes circunstancias políticas y su perseverancia le permitió superar momentos sumamente difíciles y trágicos de su vida, a los cuales, además, se sumaron sus primeros fracasos. Situaciones como las que tuvo que afrontar, hubieran desalentado a cualquiera, pero no a Giuseppe Verdi.

Desde muy chico, sus padres lo enviaron a la pequeña iglesia de Roncole, para que el cura párroco le enseñara a leer y escribir. Allí conoció al organista Pietro Baistrocchi, que apreció enseguida al muchacho porque descubrió su innata pasión por la música. Su amistad hacia el chico logró que le enseñara las primeras nociones de música. Su padre, viendo el entusiasmo del jovencito, tuvo ocasión de comprarle a un parroquiano, que se la había ofrecido por intermedio de Baistrocchi, una vieja “espineta” (#1) en malas condiciones. Logró también que un artesano, cierto Cavalletti, la reacondicionara gratuitamente. Este hecho está comprobado por un escrito del mismo artesano, con fecha 1821 (dicha nota está apoyada en la propia espineta, que se encuentra en el museo del Maestro, ubicado en la Casa de Reposo para Músicos, construida en Milán por el propio Verdi, en Plaza Bonarroti 29).

A partir de entonces, Giuseppe se dedicó con entusiasmo a tocar ese instrumento y, enseñado por Baistrocchi, aprendió mucho sobre técnica musical, componiendo, ya desde entonces, alguna pieza para la iglesia de Roncole. Sin embargo su padre, que nunca creyó que la música pudiera

representar un futuro para su hijo, pensó, pocos años más tarde, que éste debía aprender algún oficio rentable, y recurrió a su proveedor de vino y licores de Busseto, un empresario llamado Antonio Barezzi. Le habló de su hijo, y arregló para que lo empleara.

No conocemos a qué edad Giuseppe fue enviado para que trabajara en el negocio de Barezzi en Busseto, con permanencia semanal y visita a sus padres los días domingo (Busseto está a 6 Km. de Roncole). Sin embargo se puede estimar que, en esa época, Giuseppe tenía entre 11 y 12 años.
Antonio Barezzi era un hombre rico, fabricaba licores y era mayorista de vinos. También era muy culto
y generoso. Vivía en una casa importante, en el centro de Busseto, con su esposa y cuatro hijas, la mayor de las cuales, de nombre Margarita fue, años más tarde, la primera esposa de Verdi.

Barezzi, amante de la música de Mozart y Haydn, era también presidente y animador de la Sociedad Filarmónica de Busseto. Cuando recibió a Giuseppe como empleado, enterado de su afición a la música, se interesó por sus composiciones, frutos de sus años de espineta.
Seguramente imaginó (y tal vez su amor a la música lo ayudó para que así

pensara), que estaba en presencia de un joven prodigio, acto seguido, lo hizo examinar por el Maestro de Capilla, Ferdinando Provesi, director de la Escuela de Música de la ciudad y organista del Duomo de Busseto.

El maestro Provesi reconoció las brillantes condiciones musicales del muchacho, agregando que éstas  merecían ser desarrolladas con estudios adecuados, así como era necesario mejorar su cultura personal, ya que en Roncole había sido muy descuidada.
Barezzi, hombre muy generoso que ya apreciaba al joven Verdi, creyendo que el mismo tenía condiciones para llegar a ser un genio de la música, tomó una decisión muy importante, trascendental.
En efecto, se hizo cargo de la educación del muchacho para ofrecerle las oportunidades necesarias, convirtiéndose de hecho en su benefactor. Más tarde, quiso a Giuseppe como un hijo.

A continuación, el joven frecuentó la Escuela de Gramática y al mismo tiempo el Conservatorio de Música de Busseto, avanzando en su formación a grandes pasos, enseñado por el maestro Provesi.
Pocos años después, en el otoño de 1828, cuando Giuseppe tenía 15 años, hubo una representación del
Barbero de Sevilla de Rossini en el Teatro de Busseto. Esta oportunidad fue aprovechada por Barezzi y por Provesi para presentar, antes de la ópera, una introducción compuesta por el joven Verdi.

Pasaron algunos años más, en los cuales Verdi siguió con sus estudios y compuso música sacra (en el estilo y modalidad de entonces), algunas marchas y piezas para la banda del pueblo. También compuso una “cantata” titulada “Los delirios de Saúl”, sobre un tema bíblico. Todo esto hasta el mes de enero del año 1832, en el cual Verdi, a casi 19 años de edad, tomó la primera decisión para su futuro. Se comprometió con Margarita, la hija mayor de Barezzi, y decidió viajar a Milán para completar su formación en el célebre Conservatorio de Música de esa ciudad. Para apoyarlo, Barezzi le consiguió una importante beca de una entidad local (Monte di Pietá.)

Verdi, llegado a Milán, tuvo su primera y frustrante desilusión. El Conservatorio lo examinó, desaprobando luego su ingreso como estudiante, por interpretar que sus composiciones tenían escaso valor musical. (#2)
Verdi se repuso de inmediato y siguió sus estudios, en forma particular, con el maestro
Vincenzo Lavigna (1776-1836), que era profesor de solfeo en el mismo Conservatorio y Maestro de Clavicémbalo en el Teatro Alla Scala de Milán. También era compositor de música para órganos. Lavigna, que a partir de entonces fue su amigo y consejero hasta su muerte, logró que Verdi ampliara notablemente sus horizontes. En efecto, además de contribuir a profundizar su educación musical, lo conectó con todo el ambiente artístico milanés. Verdi fue presentado a Bartolomeo Merelli, empresario a cargo del Teatro Alla Scala, luego a Pietro Massini, Director de la Filarmónica de Milán. Además conoció a numerosos cantantes, como el famoso tenor Napoleone Moriani, el barítono Giorgio Ronconi y también a la famosísima soprano Giuseppina Strepponi.

Verdi fue bien aceptado por todos y su actividad fue notable en los cuatro años de su primera permanencia en Milán. Se abonó al teatro Alla Scala, concurriendo asiduamente a las representaciones. En este periodo, le fue confiada la participación, como maestro de clavicémbalo, en la ejecución de la “Cenerentola”de Rossini. También presentó conciertos, en forma particular, en residencias de la sociedad noble de la ciudad. Además en Busseto, donde cada tanto volvía por breve tiempo, presentó sus nuevas composiciones. Antonio Barezzi, su benefactor, estaba orgulloso de él y lo seguía apoyando financieramente. Mientras tanto, Verdi había comenzado la composición de su primera ópera, que tendría el nombre de “Oberto, Conte di San Bonifacio”.

En el año 1834, falleció en Busseto su primer maestro, Ferdinando Provesi, y el cargo de Maestro de Capilla quedó vacante. Verdi fue candidato para ocuparlo, pero otra persona logró el puesto. A principio de 1836, con la muerte del Maestro Lavigna, Verdi deseó regresar a Busseto para finalizar, con tranquilidad, la ópera que estaba componiendo y, además, con la intención de casarse con Margarita, la hija mayor de su benefactor Antonio Barezzi (su prometida). A su llegada a Busseto, ganó el concurso para el cargo de Maestro de Música en el Conservatorio y, lograda la nueva ocupación, contrajo matrimonio en Mayo del año 1836, estableciéndose, con su esposa, en esa Ciudad.

En Abril del año 1837, nació una hija del matrimonio Verdi, llamada Virginia y, en Julio del 1838, nació otro hijo, Icilio Romano. Mientras tanto, además de sus tareas en el Conservatorio, Verdi había terminado la composición de su primera ópera (Oberto, Conte di San Bonifacio) y reestablecido sus contactos en Milán, especialmente con Bartolomeo Merelli, empresario del Teatro Alla la Scala y Pietro Massini, Director de la Filarmónica. Con eso logró obtener de Merelli, mediante la ayuda de otros amigos influyentes, la promesa de representar su ópera en el Teatro Alla Scala.
Lamentablemente, en el mes de Octubre de 1838, ocurrió la
primera desgracia familiar de Verdi, con el fallecimiento de Virginia. La muerte se su hija afectó mucho a Verdi, que a continuación renunció a su cargo en la Filarmónica de Busseto para regresar a Milán con esposa e hijo, confiando en la promesa de Merelli.

Una vez acomodada la familia en Milán a fines de 1838, Verdi retomó personalmente las conversaciones con Merelli, el cual, convencido también por el amigo Massini y por la soprano Strepponi, que había leído el libreto de Oberto y deseaba actuar en la ópera, programó su ejecución para Noviembre de 1839, dando inicio a los preparativos. Sin embargo, otra fatalidad interrumpió el optimismo de Verdi. En el mes de octubre del mismo, año falleció Icilio Romano, su segundo hijo, un mes antes de la primera representación de su ópera en el Teatro Alla Scala el día 17 de Noviembre de 1839.

La ejecución fue bien recibida por el público y, aunque no tuvo un éxito excepcional, constituyó un inicio muy prometedor para el compositor. Pocos meses después, ocurrió la tercera fatalidad en la vida de Verdi: en junio del mismo año falleció su esposa Margarita, a los 26 años de edad. Estos desgraciados acontecimientos tumbaron el espíritu del compositor, que quedó solo y sin familia por los tres fallecimientos ocurridos en menos de un año. Sus amigos estuvieron a su lado tratando de darle consuelo. El empresario Merelli le ofreció enseguida otro libreto para componer, que Verdi rechazó al principio, por tratarse de un melodrama jocoso en dos actos, no compatible con el gran dolor que sentía. Sin embargo sus amigos lo convencieron para que aceptara ese trabajo. En efecto, Verdi compuso rápidamente la ópera, llamada “Un día de Reino” que, presentada el 5 Septiembre 1840 en el Teatro Alla Scala de Milán, fue un verdadero fracaso.

Verdi quedó muy abatido, y realmente pensó dejar las composiciones. Sus amigos, y en especial Massini y la soprano Strepponi, insistieron de nuevo con Merelli, para que le diera a Verdi otra oportunidad, haciendo valer una promesa que el mismo empresario había hecho a Verdi, luego de la representación de Oberto, consistente en la concesión de tres óperas más.
Merelli entregó entonces al compositor otro libreto, llamado
Nabucodonosor (# 3), un drama con raíces bíblicas. Verdi lo leyó y supo prever el aprovechamiento político que podía obtenerse de ese relato, ya que no era descabellado comparar el deseo de libertad de un pueblo esclavo en Babilonia con el mismo deseo de independencia que sacudía al pueblo italiano. Después de duro trabajo, Verdi terminó la ópera y logró convencer a Merelli para que la representara durante los carnavales, por la cantidad de gente que concurría a la ciudad de Milán. Esto prueba la intención del compositor y su esperanza de que la misma fuera interpretada como un canto a la independencia italiana. Efectivamente la ópera, luego llamada Nabucco se estrenó en el Teatro Alla Scala, el 9 Marzo de 1842.

El resultado fue apoteósico. El público, de pie, hizo una demostración como nunca se había visto desde cuando se inauguró el Teatro. Lo que entusiasmó fue el cántico coral, que la gente llamó Nabucco (luego la ópera se llamó con ese nombre). Las palabras y la melodía fueron rápidamente memorizadas por la gente y repetidas por doquiera. Se efectuaron 57 representaciones de la ópera, todas con el mismo resultado. La picardía del pueblo milanés encontró enseguida la manera de manifestarse en contra de los austriacos, que controlaban la ciudad y la región. Gritaban VERDI, VERDI, viva VERDI, y lo escribían en las paredes (ver prólogo), entendiendo que ese nombre representaba las iniciales de “Vittorio Emanuele Ré D’Italia.” En ese entonces, la independencia italiana estaba ya en acción, tanto políticamente con Cavour como por las armas, contando con la ayuda de Napoleón lll de Francia y la epopeya de Garibaldi, hasta que, en 1859, Vittorio Emanuele ll anexó Milán al Reino de Italia.

Volviendo al Verdi compositor, la afirmación de que su celebridad nació con el Nabucco es perfectamente válida. A partir de entonces, la actividad del Maestro fue muy intensa, demostrando su enorme talento. Presentó el 11 de febrero de 1843 “I Lombardi alla Prima Crociata”, repitiendo un espectáculo grandioso, como en el Nabucco. Luego, el 9 de Marzo 1844, en Venecia, estrenó “Ernani”, donde resaltó en la escena el dramatismo provocado por los conflictos de los personaje, repitiendo el contenido dramático en la siguiente ópera “I due Foscari” (3 Noviembre 1844 en el Teatro Argentina, en Roma). Verdi era atraído por el drama, tanto que dejó de utilizar libretos existentes, encargándolos a libretistas conocidos, proponiendo los temas que más lo atraían. Su música acompañó siempre el dramatismo de la escena, con mucho énfasis en los momentos cruciales. A treinta y cinco años, el compositor ya tenía fama internacional; sus óperas se representaban en todos los teatros del mundo, y Verdi comenzó a viajar, acompañado muchas veces por la soprano Giuseppina Strepponi que, años después, fue su segunda esposa. Esta cantante actuó por última vez en 1846, cantando en la ópera  Nabucco, en la ciudad de Módena. Luego se transfirió a París, donde abrió una escuela de canto.

Verdi siguió componiendo; en 1846,"Attila", en 1847, "Macbeth" e “I Masnadieri”, en 1848, "Il Corsaro". Viajó luego a París donde comenzó su convivencia con Giuseppina Strepponi, estableciéndose ambos en Passy, localidad cercana a la ciudad de París. Invitó también Antonio Barezzi a París, para presentarle la cantante, cumpliendo una acción debida con su ex benefactor y ex suegro.
En 1848, año de la histórica rebelión de los milaneses contra los austriacos (se recuerdan las famosas “
cinque giornate”), Verdi compró a la familia Merli, una amplia propiedad llamada Santa Ágata, cerca de Busseto, que luego fue su morada habitual. Sus padres se transfirieron a ese ese lugar, donde comenzó el reciclado de la casa principal. Este periodo se recuerda muy especialmente, porque Verdi, en 1849, se mudó a Busseto, alcanzado luego por la soprano Strepponi,. Naturalmente, esta decisión no agradó al pueblo de Busseto, que contestó duramente al compositor y a su compañera, con palabras y actitudes hasta violentas, que la pareja soportó pasivamente. Solamente su primer benefactor, Antonio Barezzi, aceptó con tristeza el hecho. En 1851, Verdi y la Strepponi ocuparon, una vez terminada, la casa de Santa Ágata, llamada luego, y hasta hoy, "Villa Verdi". Sus padres dejaron Santa Ágata, mudándose a otra localidad. (ver detalles en "Personajes de su entorno"). En este año (1851), se presentó la ópera "Rigoletto", seguida por "Il Trovatore" y "La Traviata", ambas en 1853. Estas tres óperas estuvieron siempre entre las más populares y amadas por todos los públicos. Mientras tanto, en 1852, el Emperador de Francia, Luis Bonaparte, condecoró a Verdi con la cruz de Caballero de la Legión de Honor, recibiéndolo en Compiégne.

En el año 1855 y en el 1857, se presentaron, por primera vez, las óperas “Vespri Siciliani” y “Simon Boccanegra”, respectivamente. Mientras tanto, en 1856, la Corona de Italia condecoró a Verdi como “Cavaliere dell’Ordine di San Maurizio”.
Finalmente, en 1859, Giuseppe Verdi
contrajo matrimonio con Giuseppina Strepponi (29 Abril), legalizando de esta manera la situación de convivencia. En el mismo año, (18 septiembre), Verdi visitó en Turín al Rey “Vittorio Emanuele ll” y a “Camillo Benso, Conte di Cavour”, que fue uno de los padres "políticos" de la independencia italiana. El 3 Febrero del año 1861, Verdi fue nombrado diputado del Parlamento Italiano en representación de las Provincias de Parma, nominación que fue confirmada en la histórica fecha del 27 Marzo de 1861, cuando se proclamó Roma como Capital de Italia. Verdi, a pesar de ser diputado, se ocupó muy poco de política desde que Italia consiguió su independencia, y siguió componiendo música, presentando: “Un ballo in Maschera”en 1859, “La Forza del Destino”en 1862 y “Don Carlos”en 1867.

En este mismo año, se produjo la muerte del padre de Verdi a los 82 años (14 Enero) y también la de su benefactor Antonio Barezzi (21 Julio). Además, Verdi y su esposa tomaron una importante decisión: adoptaron a Filomena (prima segunda de Verdi) como María Verdi. En 1868, el compositor encontró en Milán al famoso escritor Alessandro Manzoni e inauguró en Busseto el Teatro Verdi, construido con sus importantes contribuciones. En 1871 presentó “Aida”en la Ciudad del Cairo, conmemorando la inauguración del Canal de Suez, acontecida dos años antes. Al año siguiente (1872) Verdi fue nombrado Ciudadano Honorario de la Ciudad de Parma, y en 1874 el Rey de Italia “Vittorio Emanuele ll” lo nombró Senador del Reino.
En 1878, el matrimonio Verdi viajó a Génova, alojándose en el Palacio Doria, adquiriendo luego un departamento en el primer piso (NOTA FUERA DE TEXTO: hasta el comienzo del siglo veinte, el primer piso de cualquier edificio era llamado "Piso Noble"). A partir de entonces, Verdi y su esposa ocuparon esa residencia durante los meses de verano. Verdi hizo mucho por la Ciudad de Génova en cuanto a beneficencias en Institutos Públicos (por ejemplo el de los Ciegos y los Sordos-Mudos). Más tarde, Verdi adquirió un gran piano Erard, que instaló en el departamento de Génova, donde quedó hasta su muerte. El 22 de Mayo de 1874, el compositor dirigió, en la iglesia San Marcos de Milán, su
Misa en Requiem, conmemorando la muerte del célebre escritor "Alessandro Manzoni", reconocido universalmente. Manzoni fue el padre del romanticismo italiano y recordado por su apoyo a la resistencia contra los Austriacos. Sus tres hijos varones estuvieron en las barricadas durante la revuelta milanesa del 1848.
En el año 1878, se efectuó el casamiento de la hija adoptiva del matrimonio Verdi con
Alberto Carrara, oriundo de Busseto, hijo de Angiolo Carrara, notario del Maestro. María Verdi de Carrara fue luego la heredera universal de Giuseppe Verdi.

La vida del Maestro fue, en los años siguiente, bastante más tranquila, viajando para presenciar las representaciones de sus óperas. Sin embargo, en 1887 presentó en Milán a "Otelo", de gran éxito, que precedió su última ópera, "Falstaff" la cual se estrenó también en Milán en el año 1893. Cuatro años después, el 14 de Noviembre 1897, falleció Giuseppina Strepponi, su segunda esposa, en la casa de Santa Ágata. Verdi, desde entonces, pasó mucho de su tiempo en Milán, alquilando una "suite" en el Grand Hotel Milan de la calle Manzoni. En el año 1900 redactó su testamento e inauguró la Casa de Reposo para Músicos, que representó su gran aporte para ayudar a los músicos que, por su edad o mala salud, no podían sustentarse.

Giuseppe Verdi falleció en el Gran Hotel Milán el día 29 de enero del año 1901.

 Adolfo Ruspini

REFERENCIAS

(#1) Espineta: Instrumento de menor evolución que el clavicémbalo. El sonido se lograba con un teclado que hacía caer puntas sobre las cuerdas. Fue inventado en Venecia en el año 1503 por Giovanni Spineto. En la época de Verdi, ya no se utilizaba en las orquestas importantes.

(#2) El Conservatorio de Milán fue muy cuestionado luego de que Giuseppe Verdi consiguió resonantes triunfos con sus óperas. Algunos Maestros fueron reemplazados. Luego de la muerte del Verdi, el Conservatorio llevó su nombre, que mantiene actualmente.

(#3) NABUCODONOSOR: Era el nombre que, en origen, tenía la ópera. Con el gran éxito que tuvo el famoso tema coral, que la gente bautizó como Nabucco, la ópera tomó ese nombre. Nabucodonosor fue el Rey de Babilonia que redujo a esclavitud el pueblo de Israel.