LOS ANTIGUOS CAFÉS DE
BUENOS AIRES FUERON
PARTE DE LA HISTORIA
ARGRNTINA

EL CAFE DE LOS CATALANES (1799-1873)

HISTORIA:

El l2 Enero de 1799 fue fundado un café ubicado en la esquina de las calles Cangallo (hoy Perón) y San Martín, conocido luego con el nombre de LOS CATALANES. Algunas fuentes afirman que su fundador fue un italiano llamado Delfino, que lo transfirió luego a Francisco Migoni, mientras otras dicen que fue un español de nombre Juan Barés. Falta información concluyente al respecto pero, en la lista de diputados elegidos en 1820, figura un tal Francisco Migoni de Borja, de origen catalán.

El nombre de este café indica su relación con la inmigración española de origen catalana. En efecto, la temprana presencia de los catalanes en Buenos Aires está demostrada por la construcción de la capilla dedicada a la Virgen de Monserrat, erigida en 1756 por el arquitecto italiano Antonio Masellani, siguiendo luego con la fundación del barrio del mismo nombre, todo en honor al culto de Nuestra señora de Monserrat, cuya célebre estatua fue venerada en el mundo hispano desde el siglo XIII, cuando todavía estaba escondida en las montañas de Barcelona para protegerla de los invasores musulmanes.

Según nos consta, el café de los Catalanes fue frecuentado tempranamente por un grupo de jóvenes que se apodaron con el nombre de "miñones", en recuerdo y homenaje del muy conocido grupo de combate catalán. Este nombre fue elegido precisamente en el año 1806, cuando comenzaron las invasiones inglesas. Los Miñones participaron activamente en las luchas junto a las tropas del virreinato, combatiendo valerosamente pero con escasos resultados contra los 16.000 soldados ingleses y escoceses comandados por el general William Carr Beresfod. A pesar de todos los esfuerzos de la entera ciudad, el 16 de junio de ese año, los invasores lograran conquistar Buenos Aires (se oficializó el día 28) y el Virrey Sobremonte se retiró a Córdoba.

A continuación, los Miñones se dedicaron a cometer sabotajes contra los ingleses, siendo buscados por los invasores muchas veces en el propio Café, al cual cerraron por un corto tiempo. Más tarde siguieron a Santiago de Liniers, colaborando en la reconquista, luego de que el mismo Liniers viajara secretamente a Montevideo en busca de ayuda. En efecto, el armamento disponible hasta entonces era muy antiguo, escaso y de una calidad no comparable con los fusiles ingleses. Liniers regresó con un casi un millar de hombres armados, entre los cuales se encontraba un grupo de corsarios franceses comandados por H. Mordeille. En colaboración con Pueyrredón y sus voluntarios, Liniers logró expulsar a los ingleses y luego, en 1807, condujo los combates que determinaron el rechazo de la segunda invasión británica, comandados por el general John Whiteloche (#1).
Terminada la guerra y espulsados los ingleses (capitularon el 8 de Julio de 1807 y se embarcaron rumbo a Montevido el día 11 de ese mes), los parroquianos del café de los Catalanes intensificaron sus aspiraciones políticas favorables a la línea independentista, manteniendo grandes discusiones con los súbditos del Virreinato, que tenían su sede de reunión en el viejo Café de Marco. Sus ideas se afirmaron aún más a partir del 1808, cuando España fue dominada por el ejercito de Napoleón y su hermano José se declaró Rey desplazando a Fernando VII (2#).

Desde entonces, el local se destajó como tribuna política donde se realizaban reuniones independentistas, imitando a las que se venían cumpliendo en otros lugares, como en el negocio de Hipólito Vieytes, en lo de Rodríguez Peña y en otros sitios. Todos se inclinaron hacia la misma tendencia. Se organizaron en común las primeras confrontaciones contra el virreinato que dieron lugar a los movimientos que culminaron con la revolución del 25 de mayo de 1810.

Lograda la independencia, el café de los Catalanes no dejó la política como argumento de discusión pública, pero además incrementó su actividad tradicional, atendiendo a los parroquianos y sus familias con todo esmero. Su éxito se vio también incrementado por la vecina presencia del Coliseo Provisional. Este Teatro fue fundado en el año 1804 y fue uno de los primeros grandes acontecimientos de la ciudad, debido al constante crecimiento de la actividad cultural de la población. Estaba ubicado frente a la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en la esquina de las calles Reconquista y Cangallo (hoy Perón). Vale la pena destacar que este Teatro tenía una orquesta dirigida por el maestro español Blas Parera (1765-1830), recordado por la música del Himno Nacional Argentino.

Tan cercano estaba el café de los Catalanes al Coliseo, que su sala de billares comunicaba directamente con el mismo Teatro. La actividad del café siguió normalmente hasta el año 1870 en el cual, lamentablemente, el Teatro lindero cerró sus puertas, debido a la defección de las clases sociales medias y selectas. Las razones aparentes fueron las molestias ocasionadas por la vulgaridad de los sainetes, tan de moda en las clases populares. Los desórdenes eran frecuentes, y reinaba también un notable mal gusto en las representaciones. Estos hechos, de acuerdo con las crónicas de aquel tiempo, no merecieron una adecuada atención por parte de las autoridades y terminaron con la clausura de lo que fue el Coliseo Provisional, ya que las recaudaciones no cubrían sus costos.

Esto derivó, como consecuencia, a una paulatina disminución de parroquianos en el café de los Catalanes, que cerró sus puertas en el año 1873.

COMENRARIO:

Valdría realmente la pena que de vez en cuando los habitantes de Buenos Aires, al circular por la esquina de la calle San Martín y Perón, recordaran la antigua presencia del famoso café de los Catalanes, ya que el mismo representó un importante fragmento de nuestra historia ciudadana.


Bernadette Castro
Fuente: Bibliotecas históricas de Buenos Aires.

REFERENCIAS:

(#1) = Desde hace tiempo había malestar del pueblo criollo contra los mandos de los Virreyes españoles, dando lugar a un deseo independentista que se fue incrementando de a poco. Por ejemplo, en la reunión del Cabildo abierto del 10 de febrero de 1807, los vecinos de Buenos Aires depusieron al virrey designado por el rey Fernando VII de Borbón, para elegir al francés Santiago de Liniers en su lugar. Fue cuando comenzaba la segunda invasión inglesa.

(#2) = Fernando VII retomó la corona española en el año 1816, tras la expulsión del José Bonaparte luego de una cruenta guerra contra la ocupación francesa, que tuvo un amplísimo apoyo popular. Reinó hasta su muerte en 1833, exceptuando un breve intervalo en 1823, en que fue destituido por el Consejo de Regencia.